de Lope de Vega

TNC, del 21 d'abril al 12 de juny de 2005

Teatro Pavón (Madrid), del 15 de setembre al 9 d'octubre de 2005

 
 

DIRECCIÓ: Ramon Simó
COMPOSICIÓ i DIRECCIÓ MUSICAL: Mercedes Delclòs
VERSIÓ: Juan Mayorga DICCIÓ: Raquel Carballo
ESCENOGRAFIA: Bibiana Puigdefàbregas AJUDANT DE DIRECCIÓ: Soles Velázquez
VESTUARI: Maria Araujo REALITZACIÓ VESTUARI: Atuendo
IL·LUMINACIÓ: Quico Gutiérrez (aai) CARACTERITZACIÓ: Toni Santos
REALITZACIÓ ESCENOGRAFIA: Castells i Planas, Tallers Pascualin, Mario Herrero PRODUCCIÓ: Teatre Nacional de Catalunya
INTÈRPRETS: Pepo Blasco, Jordi Bosch (Comendador), Quim Dalmau, Ramon Enrich, Marco Aurelio González, Pep Jové, Ferran Lahoz, Xavi Lite, David Martínez, Jordi Martínez, Pep Miràs, Maria Molins, Andrea Montero, Cristina Plazas, Carme Poll, Jordi Puig "Kai", Roberto Quintana, Òscar Rabadán, Santi Ricart i la "formació musical Musdeveus"
 

assajos
 
escenes

 
"FO" a Madrid
 

EL PODER I LA REVOLUCIÓ POPULAR: "Bé, però declamatori, està Roberto Quintana (l'alcalde) i estranyat i rígid Jordi Bosch, que sempre imposa la seva magnífica veu". [Gonzalo Pérez de Olaguer: El Periódico, 23/04/05]

AMBICIOSA Y BIENINTENCIONADA: "La dicción del texto es irregular. La de Jordi Bosch me pareció muy firme y segura pero, su Comendador afirma constantemente una petulancia asesina -que se vea que es malo, malo de verdad []- rematada con un taconeo chulapón que da risa". [Joan-Anton Benach: La Vanguardia, 23/04/05]

¿QUIÉN MATÓ AL COMENDADOR? "Convencen Jordi Bosch en el Comendador, Òscar Rabadán en Frondoso, Jordi Martínez, María Molins, Carme Poll y Pep Jové en sus respectivos personajes". [María José Ragué Arias: El Mundo, 23/04/05]

EL VUELO DEL FÉNIX: "Jordi Bosch encarna con energía al cruel Fernán Gómez, el Comendador de la Orden de Calatrava, acosador de doncellas bajo cuya férula se desmanda un grupo salvaje". [Sergi Doria: ABC, 23/04/05]

SIN SACAR PARTIDO: "Es obligador destacar el (trabajo) de Cristina Plazas en su papel de Laurencia por ser, de los personajes protagonistas, el más creíble, sobre todo ante el interdeteminado comendador que interpreta Jordi Bosch". [Begoña Barrena: El País, 24/04/05]

FUENTEOVEJUNA ES CRISTINA PLAZAS: "Tampoco me parece a mí que un actorazo como Jordi Bosch, un rey de la comedia, sea la elección idónea para el rol del Comendador, un canalla más plano que un lenguado y, como decían los cómicos antiguos, 'con poquísimos efectos': cualquier secundario de colmillo retorcido estaría encantado de lucir esa casaca calatraveña que a Bosch parece oprimirle los bemoles del alma como unos calzoncillos de fibra de vidrio. Lástima grande que en el Pavón, o en cualquier punto de las Españas, no le vean bordando el Walter Burns de Primera plana o el Peppino Priore de Sábado, domingo y lunes". [Marcos Ordóñez: El País, 07/05/05]

LA MODESTA REVOLUCIÓN: "Algunas novedades en esta versión: un cuarteto de cantantes que aparecen en medio de la acción y colocan su cancioncillas; una coloración parda; una brevedad conveniente de los tres actos del original. Y a mí me asombró un añadido: un aparte de Fernando el Católico en el que aparece muy contento porque su fama se acrece con el indulto de un pueblo, pero que, además, ese pueblo le ha quitado de encima la Orden de Calatrava. No lo veo en ninguna de las versiones que he consultado, y me parece que es un añadido que recalca la intención de la obra. Como en tantas de esa época, el autor hace el servicio al rey de cantar las ventajas de un poder único. Los autores, con los corrales llenos de público, eran un poco como los de la televisión en tiempo de Franco: unos propagandistas del régimen. Poco a poco, los demás han seguido añadiendo libertades. Los senos desnudos, por ejemplo; o el traje de la villana Laurencia manchado en la entrepierna por el semen del comendador. Por encima de todo, esto: la compañía del Teatro Nacional de Cataluña tiene una dicción clara, y una dicción que, sin respetar demasiado las sílabas, evita el soniquete del octosílabo, aunque pueda destrozar los sonetos; y no lo digo por la excelente actriz Carme Poll, que lo hace como su director o su profesora de dicción se lo dicen. Tiene una voz excelente, oscura, iracunda o riente. Bien de voz están todos, y pongo por ejemplo a Pep Jové, que hace el papel del alcalde. El sábado, la representación se oyó en un respetuoso silencio y, al final, las ovaciones y el público en pie mantuvieron a la compañía en las glorias del escenario. [Eduardo Haro Tecglen: El País  20/09/05]

UNA FUENTEOVEJUNA A MEDIDA: "Así, el comendador –estupendo y canalla Jordi Bosch– o el sólido y apenado Esteban de Roberto Quintana –quien ya fue, por cierto, Pedro Crespo a las órdenes de Sergi Belbel– emparentan con las mejores obras en las que el Siglo de Oro antepuso la importancia de la honra a la de la propia vida." [Miguel Ayanz: La Razón, 25/09/05]

 

"'Un text que permet recuperar el castellà, la nostra segona i fantàstica llengua", afirma Jordi Bosch que dóna vida al comanador". [El Periódico - 16/04/05]

 

LES CARES DEL DRAMA [Què fem? – 22/04/05]

Un comanador que cal témer: Oi que, a més d'un actor fantàstic, Jordi Bosch us ha semblat sempre d'allò més simpàtic? Doncs aquesta imatge es trencarà quan el vegeu fent barrabassades sota la pell del detestat Fernán Gómez de Guzmán: les seves accions no tenen perdó de Déu. Això sí, Simó i Mayorga, que prefereixen treure una mica de ferro al tema, ens recorden que, al capdavall, les pretensions sexuals del senyor Comanador respecte a les seves governades devien ser a l'època la cosa més normaleta del món. A què ve que la Laurencia, que el porta pel camí de l'amargura del desig boig insatisfet, se li resisteixi tant? Que no sap el que ha de fer, la noia?

Posem-nos seriosos: En tot cas, la febre eròtica i les ambicions de poder que acaben sent la perdició del personatge ens presenten un Bosch ben diferent de l'angelical (en sentit literal) de Greus qüestions. El domini magistral de la comèdia del nostre Cary Grant que ha demostrat en tantes ocasions, des de muntatges del Lliure fins a les recents Dissabte, diumenge i dilluns o Primera plana (per no parlar de la televisiva Majoria absoluta) deixa aquí lloc als seus registres més dramàtics i foscos.

 

ENTRE DOS CIUDADES [Rosa Regàs– 24/09/05]

He vuelto anoche del teatro con una sensación de plenitud. Fui a ver en el Teatro Pavón de Madrid, 'Fuenteovejuna', de Lope de Vega, estrenado en Madrid por un acuerdo artístico entre centros de producción del INAEM y el Teatre Nacional de Catalunya. La producción era del TNC dentro del ciclo de Teatro Clásico de la Compañía Nacional.
Aunque parece un poco complicado, no lo es, es simplemente un acuerdo entre dos ciudades, dos instituciones, convencidas de que hay que conocerse mejor unos a otros, para que las comunidades no sean islas y para que nos dejemos de tópicos a los que los politicastros son tan aficionados para hacernos comulgar con sus propias ruedas de molino. Intentos de este tipo, cultural o social, son a mi modo de ver mucho más beneficiosos para el conjunto del país, que toda la serie de diatribas que nos hablan de la destrucción de la nación y que a gritos, descalificaciones e insultos nos vienen a decir que cualquier entendimiento en igualdad de condiciones no es posible y que de valer, sólo valen los nacionalismos centralistas.
La obra, bien conocida del público, se ha presentado con una sutileza, con una finura, con una eficacia y elegancia tan medidas y proporcionadas como para que la emoción surja y sea ella la que desvelara todos los secretos que esconde un texto clásico -magnífica versión de Juan Mayorga- que pocas veces, al menos en lo que a mí respecta, ha sido tratado con tanta pasión contenida, con tanto respeto y con tanta complicidad.
Una puesta en escena simple, en la que lo que contaba era el texto, pero además y en el mismo nivel, el canto, el movimiento por el simple y límpido escenario, el color, los ruidos, los vestuarios en tonos pardos, conjugándose los unos con los otros con tal maestría que surgían la palabra y el verso con el fragor y la carga de lo primordial. El público extasiado no tosía, no hablaba, no se distraía, pendiente de las nuevas emociones que nunca habría imaginado en una obra tan conocida, y suavemente se dejaba llevar por el embrujo de una recreación que no merece sino infinitos aplausos.
La conjunción y armonía del director, Ramón Simó, con la escenografía, el atuendo, los actores, la dirección musical y la iluminación, fue tan perfecta que en ningún momento asomó el inmenso esfuerzo que supone, porque la naturalidad envolvió en todo momento el más mínimo detalle, incluso el tono y la cadencia de la dicción.
La concordia existe y tiene infinitos caminos, sólo hace falta voluntad, cultura y educación.

 
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