de Bernard-Marie Koltès

Palau de l'Agricultura, de l'11 de setembre al 7 de novembre 1993
 
 

DIRECCIÓ: Lluís Pasqual IL·LUMINACIÓ: Xavier Clot i Lluís Pasqual
TRADUCCIÓ: Guillem-Jordi Graells i Lluís Pasqual ESCENOGRAFIA i VESTUARI: Frederic Amat
INTÈRPRETS: Elsa Alavedra, Jordi Bosch (inspector), Pep Cortés, Eduard Fernández, Ivan Fernández, Maife Gil, Jordi Godall, Anna Güell, Pep Guinyol, Lola Jiménez, Anna Lizaran, Teresa Lozano, Alfred Lucchetti, Laia Marull, Joan Matamalas, Lluís Marco, Amparo Moreno, Francesc Orella, Enric Serra, Carlota Soldevila, Artur Trias, Lluís Torner, Emma Vilarasau
 

EL LLIURE TOMA EL PALAU DE L'AGRICULTURA [Gonzalo Pérez de Olaguer: El Periódico - 07/09/93]

Apertura de la temporada del teatro de Gracia. La compañía reivindica el espacio representando "Roberto Zucco". Pasqual dirige el texto de Koltés para presionar a las instituciones locales. El grupo aún espera que se firme el convenio para el inicio de las obras.

El montaje de Lluís Pasqual de Roberto Zucco, de Bernard-Marie Koltés, abrirá el próximo sábado en el Palau de l'Agricultura la nueva temporada del Teatre Lliure. Con esta arriesgada y polémica obra, en la que intervienen 24 actores, el Lliure reivindica su propio espacio del Palau de l'Agricultura, en Montjuïc, cedido definitivamente por el Ayuntamiento en el pleno municipal del 10 de noviembre de 1989. La falta de la firma que implique globalmente a las cuatro instituciones que se han comprometido a financiar el proyecto del nuevo teatro: Ministerio de Cultura, Ayuntamiento, Generalitat y Diputación impide hasta el momento que empiece la construcción del nuevo Lliure, según el proyecto hecho por Fabià Puigserver y presentado públicamente el 29 de abril de 1991, poco antes de su muerte.
"No es posible que el futuro del Lliure, que se concreta en su nueva sede del Palau de l'Agricultura, vaya a remolque de los intereses políticos de los partidos", dijo ayer Lluís Homar, director artístico del teatro. Homar puntualizó que las gentes del Lliure quieren hacer teatro y que por eso ocupan con Roberto Zucco su propia sede. "No queremos quejarnos más. Con este montaje en el palacio demostramos que nuestro trabajo es hacer teatro. Hay que dejar de hablar de presiones y de tensiones y debemos poner nuestras energías al servicio de nuestro oficio", matizó. Lluís Homar explicó, a preguntas de los medios de comunicación presentes en la presentación de Roberto Zucco, que durante el tiempo que el Lliure ocupará su propia sede del Palau de l'Agricultura, las representaciones de Roberto Zucco y luego la actuación de la Orquestra de Cambra del Lliure se prolongarán hasta finales de noviembre, debe quedar solucionado el tema de la firma del convenio que implica a las instituciones.

El enfado de Pasqual
Pasqual, por su parte, reconoció que el acuerdo interinstitucional no está firmado, aunque las partes implicadas han dado su conformidad. "Tengo ganas de hablar sólo de Roberto Zucco y no de si tal conseller, concejal o político dice o deja de decir", manifestó, enfadado, el director del Teatro de Europa.
Está firmado un acuerdo oficial entre los ministerios de Cultura y Obras Públicas por el que se destinan 2.700 millones de pesetas (700 y 2.000, respectivamente) para el nuevo Lliure. Razones políticas provocaron que a última hora se desconvocara el acto de la firma del convenio, previsto para el pasado 4 de junio, en plena campaña electoral.
"Se han celebrado reuniones posteriores y todas las partes están de acuerdo en asumir su participación en el proyecto, pero sigue sin firmarse la plasmación y regulación de esos acuerdos en un convenio", matizó ayer Homar a este diario. Y añadió: "Ahora o nunca; creemos que ésta es la última oportunidad para que el proyecto empiece a ser una realidad. Para el Lliure, estrenar aquí será la última primera piedra que ponga".
El proyecto del nuevo Lliure tiene un primer coste cifrado en 4.000 millones y hay un compromiso por el que Madrid se hace cargo del 50% del mismo y el resto se reparte entre Generalitat (25%), Ayuntamiento (16%) y Diputación (9%). La firma del convenio regulará las aportaciones institucionales.
Roberto Zucco es una obra idónea para un espacio tal y como está ahora el Palau de l'Agricultura. Un local sórdido, sin acondicionar para hacer teatro. "Montar esta obra y hacerlo aquí son dos decisiones totalmente ligadas", puntualizó Lluís Pasqual.

Obsesión por 'la figura del terrorista'.
"Hace años que me obsesiona el tema del terrorismo y concretamente la figura del terrorista. No sabía cómo se podía llevar al teatro; y no buscaba el terrorismo de agencia o de telediario. Un día, hace cuatro años, leí Roberto Zucco, y pensé que era el texto que buscaba". Así explica Lluís Pasqual la elección de esta obra de Koltés.
Pasqual dice que todo el colectivo quería bautizar su nuevo teatro antes de que entraran las máquinas. "Pensamos que ocuparlo era una buena manera, y Zucco es un personaje que ocupa el mundo", dice Pasqual. Al director le fascina el texto de Koltés, "en el que el espectador entra o lo rechaza de plano. A través de este personaje real, Koltés explica una sociedad en la que la vida humana no tiene ningún valor, como demuestra cada día la información que nos llega". Pasqual matiza que no se trata de una obra sobre el terrorismo. "Me interesa el individuo que es capaz de dar su propia vida por una idea; y sé todas las matizaciones que esto entraña. En Roberto Zucco hay humor y poesía, dolor; hay una metáfora sobre la ciudad vista como una prisión y un escritor que construye un personaje, Zucco, amoral. Conseguir que el público no lo juzgue es un reto para mí y para el actor que lo encarna", explica Pasqual.
La obra de Koltés está protagonizada por Eduard Fernández (el joven actor llevaba cuatro años con Els Joglars) y en torno suyo giran intérpretes como Anna Lizaran, Anna GüelI, Emma Vilarasau, Maife Gil, Amparo Moreno o Jordi Bosch. La obra la constituyen 15 escenas a través de las cuales se recrea la peripecia de Zucco, personaje real que conmocionó a Francia en 1988, asesinando a su padre, su madre, un niño y un policía antes de suicidarse en la prisión.

Un centenar de televisores ayudan a crear la escenografía.
Una grada lateral para 500 personas permitirá seguir la historia de Roberto Zucco. Frederic Amat (que trabajó con Pasqual en El público y Tirano Banderas) crea un espacio escénico a partir del estado actual de la nave. Las 15 escenas (la estación de metro, el parque, el tejado de la cárcel, la cocina y el bar, entre ellas) las resuelve con pocos elementos y con un centenar de televisores.

 

El grito postrero de Koltès [La Vanguardia - 13/09/93]

Killer [Joan de Sagarra: El País - 14/09/93]

EMOCIÓN Y RIESGO EN "ROBERTO ZUCCO" [Gonzalo Pérez de Olaguer: El Periódico - 14/09/93]
Más de 20 actores intervienen en el montaje de Roberto Zucco, uno de los mayores retos imaginables para cualquier director.
Actores de prestigio (Jordi Bosch, Anna Lizaran, Maife Gil, Anna GüelI, Luchetti, Amparo Moreno, Emma Vilarasau, por ejemplo) han querido estar aquí, con papeles muy cortos, en una obra en 1 4 escenas que gira alrededor de Zucco (Eduard Fernández). Este estreno, difícil tanto por el texto como por el lugar en que se hace, conlleva la reivindicación por parte de la profesión del nuevo Lliure, como un proyecto generoso y de participación, no sólo del Lliure.
Lluís Pasqual ha montado de una manera determinada (seguro que hay otras y hasta muy distintas) un texto que es un grito seco, violento dentro de ciertos tonos tragicómicos y de la continua búsqueda, por parte de Zucco, de una parcela de amor.
Una obra que rompe todos los esquemas habituales y que Pasqual monta buscando, sobre todo, reflejar los aspectos sociales más que buceando en la psicología del personaje.
Roberto Zucco asesina a su padre, a su madre, a un niño de 14 años y a un policía, y luego se suicida; momentos revividos en el escenario. Koltés escupió este texto poco antes de morir de sida (1988) y tras conocer la historia de Roberto Succo, personaje real, que se declaró culpable de aquellos asesinatos.
Roberto Zucco es un texto que muestra un mundo sórdido, marginal, en el que se mueve el personaje central. A través de las 14 escenas de la obra, Koltés lanza su grito (visceral por más Iiteratura que utilice en los diálogos) contra una sociedad a la que responsabiliza de la existencia de Roberto Zucco; y de otros posibles Robertos Zuccos.
El montaje de Lluís Pasqual arriesga, provoca al personal (el castellano se utiliza en varios momentos), llevando muchas escenas a un hiperrealismo radical. Y cuenta para ello con la colaboración de Frederic Amat (El público y Tirano Banderas) que ha creado la atmósfera marginal que pide el texto y que en ningún momento ha querido salvar las dificultades que tiene hoy en día el propio Palau de l'Agricultura.
El montaje cuenta con el acierto de utilizar un centenar de televisores, que reflejan de distintas maneras la realidad cotidiana da (la televisión muestra a menudo el poco valor que tiene hoy la vida humana) y ayudan al espectador a formar parte de determinadas escenas. Hay en la obra, y el montaje lo remarca, una clara intención de no juzgar a Zucco, moviéndose la obra en una clara amoralidad.
Este Roberto Zucco no puede dejar indiferente a ninguno; la tragedia, la ironía, el humor y la poesía aparecen en la obra, llena de dificultades a la hora de interpretarla. Eduard Fernández Ilega al Lliure desde EIs Joglars y hace un Roberto Zucco visceral y convincente, con una punta de poesía perdida o de gelidez puntual. Espléndida la jovencísima Laia Marull y rotunda Emma ViIarasau en su tremenda diatriba contra el macho.
Hay mala acústica en el Palau y algún que otro actor con trabajos mejorables. Pero el espectáculo tiene fuerza, grandeza, dureza, riesgo y emoción; te sumerge en una atmósfera tan prisionera para el espectador como lo es la ciudad para Roberto Zucco.

 



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